Música y literatura: introducción a un diálogo mágico

De las distintas ramas artísticas, una de las relaciones más productivas ha sido la de la literatura y la música. La interacción entre ambas proviene desde la antigüedad y si bien, cada una siguió caminos distintos, en los últimos años hemos sido testigos de una nueva unión. Una unión que viene arrastrando el pasado de una relación lógica, necesaria e irrepetible que hoy mira, con los ojos en la nuca, lo que fue y no volverá a ser, pero que necesita recomponer.

El retorno a un pasado mejor

En sus comienzos, el arte no tenía la misma función que en la actualidad, ni poseían un espacio propio donde desarrollarse de forma disciplinaria. La música fue un fenómeno particular. En sus comienzos (y dado que todas las culturas tuvieron y tienen su manifestación musical, podemos decir desde que el hombre es hombre) era ritual de vinculación y transmisión de valores. No tenía forma material, ni registro posible, era expresión pura fusionada con la danza.

Para la cultura occidental, la música y la danza tuvieron un fin práctico: la transmisión de normas y valores morales para organizar la convivencia social. La música era ritual discursivo, con el objetivo de ser un puente para la comunidad y crear un imaginario colectivo. Así fue durante muchos años, hasta que surgió una necesidad expresiva y estética. Ya no se trataba de formar parte de la voz de la comunidad, sino de tener voz propia. La subjetividad y la necesidad de expresar emociones más que valores, cambió para siempre la función de la música, que pasó a ser experiencia.

Esta evolución musical abrió paso al nacimiento de la poesía, un género que se mantuvo en el registro oral hasta la invención de la imprenta con Gutenberg. A partir de allí, música y poesía no sólo se transformaron en diferentes tipos de arte, sino que también se convirtieron en distintos lenguajes.

La interdependencia entre estas dos ramas del arte, parece que solo puede explicarse por sus orígenes, o quizá, por su capacidad expresiva (aunque esto no hay forma de saberlo), dado que son esferas del arte muy diferentes entre sí. Así lo explica el musicólogo Enrico Fabini en su libro Estética de la Música:

“Dado que las diferencias entre poesía y música son macroscópicas (diferentes en sus instrumentos de comunicación, diferentes respecto a la sintaxis y la gramática en la que se articulan, diferentes a la hora de referirse a un objeto, en caso de que se admita la posibilidad de que la música tenga algún mínimo poder denotativo, etc.), resulta cuanto menos curioso que sus destinos se hayan mostrado siempre tan interdependientes y que las dos artes hayan operado de un modo tan estrechamente unido; hasta el punto de que ha podido establecerse una teoría que ha gozado de gran fortuna en la historia del pensamiento musical, aquélla según la cual las dos artes habrían tenido un origen común.»

Música profana

Entre música y literatura hay una tensión constante, probablemente generada por esa relación de semejanza y diferencia entre ambas, de mezcla entre dos lenguajes tan distintos pero intrínsecamente complementarios.

A veces, cuando las circunstancias son favorables, la correlación entre ambas permite generar una expresividad única. Sin embargo, es en estas veces que también sucede una suerte competencia en la que ambas esferas parecen luchar por superponerse una a la otra. La discusión de quién debe qué a quién, o cuál sirve como bastón de apoyo a otra, es uno de los debates más viejos de la historia, que va desde la antigua Grecia hasta la actualidad.

Entendemos que el conflicto por la supremacía trasciende más allá de los créditos que pueden darse a las distintas obras, sino que se relaciona con la naturaleza misma de ambas artes, de sus orígenes, de su objetivo ¿Qué fue lo que favoreció la unión entre música y literatura?

El ritmo, pulsión vital

Es probable que el fenómeno del ritmo incida fuertemente en la relación entre música y literatura, dado que hay un ritmo natural que se halla en la vida, independientemente de cualquier invención. Las funciones de nuestro cuerpo como el pulso y la respiración, llevan un ritmo marcado, un ritmo natural y este hecho es un rasgo fundamental, tanto en la música como en la literatura ( y especialmente en la poesía).

El ritmo, por lo tanto, está ligado a la expresión del lenguaje hablado y escrito (las pausas, las sílabas, los acentos) y también a la expresión musical (repetición de sonidos, secuencias, estructuración). El ritmo es la fuerza subjetiva y ordenadora de las artes en cuestión, y es, posiblemente, el Leitmotiv de esta relación.

El escritor y el músico siguen, por tanto, un impulso rítmico que equilibra los lenguajes y produce una estructura. Por eso nos resulta extraño cuando uno de los elementos, sea una nota o una palabra, se sale del eje y rompe con la armonía, la disposición natural.

En la escritura, el ritmo es esencial para el equilibrio de las oraciones, que tejen la forma del texto. Cicerón creía que el ritmo era un medio para conseguir el buen estilo y ayudaba a explicar mejor los conceptos y así lo expone en El Orador:

(…) “el bien decir no es otra cosa que usar pensamientos y palabras escogidas. Y no hay idea alguna que en la oración dé fruto si no está bien expuesta y desarrollada; ni brillan las palabras si no están bien colocadas, y no las realza el número. Este número, conviene repetirlo, no es el poético, y difiere mucho de él, aunque no en su esencia, porque al cabo uno mismo es el ritmo del orador y el del poeta, y aun el de todo el que habla, y el de todo sonido que podemos medir. Pero el orden de los pies hace que lo que se pronuncia sea oración o poema”.

En este sentido, el ritmo musical funciona también como una fuerza ordenadora, compuesta por ciclos que se reiteran en intervalos de tiempo. El ritmo es la organización de los pulsos y los acentos que dan lugar a la composición, así como el ritmo del lenguaje escrito da lugar al estilo.

Suena a modernidad

A partir del siglo XX se generó una diversificación de los estilos musicales y escritos. Por el lado de la música, nacieron el blues, el jazz, el rock, el ska, el rap, el punk, etc., dando lugar a una división entre música culta y música popular. En cuanto a la literatura, se dio el surgimiento de la novela como forma literaria por excelencia, donde se incluyeron diferentes tipos de escritura y géneros.

CortázarEl nacimiento de las vanguardias artísticas abrió paso a una revisión del arte, donde se cuestionó su función social y estética y su capacidad expresiva. Esto, sumado a la expansión del capitalismo y la reinvención del arte como producto del mercado, completaron la transformación de la música y la literatura.

En la actualidad, ya no hay vanguardias, ni nuevas ideas. Parece que todo lo que tenía que decirse ya fue dicho. Es quizá por esto último, que se mira al pasado con nuevos ojos y se retoman de él ciertas cosas para traer al presente. La música popular (entendiendo por este concepto la música de masas) encontró un pequeño lugar para abrir paso a una nueva relación entre ella y la literatura. Esta unión, sin dudas, se ha vuelto mucho más superficial, pero no deja de tener una importancia decisivamente social, como el acercamiento de una obra a quienes jamás podrían haberla leído.

Esto demuestra que sigue habiendo en el texto literario y la música un diálogo mágico. No se trata de un paralelismo narrativo entre ambas, sino más bien un verdadero vínculo natural. Así al menos lo creía Arnold Schonberg, quien teorizó sobre la relación entre ambas artes y lo puso a prueba en su constante utilización de obras literarias para sus composiciones.
Schonberg fue un radical que entendía a la palabra como la representación de la razón y a la música como un lenguaje incomprensible. ¿Serán también unos radicales estos nuevos artistas que toman lo literario como inspiración para lo musical?

Cada día son más los músicos que apuestan tímidamente (pero con convicción) a incluir textos literarios que son transformados en canción y distribuidos por la industria musical a millones de personas. Cabe preguntarse cuál es el fin de esta jugada: ¿es la repetición de una receta eficaz? ¿Es una suerte de homenaje? ¿O es, por fin, la transmisión de un mensaje que contiene valores sociales y culturales que debemos retomar?

La galería

La literatura vuelve a adquirir la relevancia perdida en el terreno musical a través de los distintos géneros de la música popular. Un nueva unión se produce y esta vez, es la letra la domina e inspira: la música está al servicio del texto y así se recupera uno de los fines primeros, el de transmitir un mensaje a la comunidad.
Para entender el fenómeno y cómo se aplica en la música actual, veremos 4 ejemplos puntuales y bastante recientes sobre historias líricas y novelas que fueron tomadas por artistas populares para convertirlas en canciones.


Lorca – Marea

La banda de rock española Marea, tomó uno de los poemas del Romancero gitano de Federico García Lorca para hacerlo canción. El poema se titula “Romance de la Guardia Civil Española” y Marea lo versionó en un tema que llamó “Ciudad de los gitanos”, que se lanzó al público en el disco 28.000 puñaladas.
La obra de Lorca muestra la lucha y persecución del pueblo gitano, y la canción, tomando algunos fragmentos del texto y creando los propios, narra cómo la Guardia Civil se encuentra con un pueblo de gitanos y se encarga de quemar el lugar.

Gitanos

“Ciudad de los gitanos”, por Marea

Los caballos negros son,

las herraduras son negras.

sobre las capas relucen

manchas de tinta y de cera.

tienen, por eso no lloran,

de plomo las calaveras.

con el alma de charol

vienen por la carretera.

¡oh ciudad de los gitanos!

¿quién te vió y no te recuerda?

ciudad de dolor y almizcle,

con las torres de canela.

¡oh ciudad de los gitanos!

¿quién te vió y no te recuerda?

apaga tus verdes luces

que viene la benemérita.

La ciudad libre de miedo,

multiplicaba sus puertas.

cuarenta guardias civiles

entran a saco por ellas.

los relojes se pararon,

y el coñac de las botellas

se disfrazó de noviembre

para no infundir sospechas.

un vuelo de gritos largos

se levantó en las veletas.

los sables cortan las brisas

que los cascos atropellan.

por las calles de penumbra

huyen las gitanas viejas

con los caballos dormidos

y las orzas de monedas.

por las calles empinadas

suben las capas siniestras,

dejando detrás fugaces

remolinos de tijeras.

¡oh ciudad de los gitanos!

¿quién te vió y no te recuerda?

dejadla lejos del mar

sin peines para sus crenchas.

¡oh ciudad de los gitanos!

¿quién te vió y no te recuerda?

que te busquen en mi frente.

juego de luna y arena.

Rosa de los camborios,

gime sentada en su puerta

con sus dos pechos cortados

puestos en una bandeja.

pero la guardia civil

avanza sembrando hogueras,

donde joven y desnuda

la imaginación se quema

¡oh ciudad de los gitanos!

¿quién te vió y no te recuerda?

que te busquen en mi grente.

juego de luna y arena.

¡oh ciudad de los gitanos!

¿quién te vio y no te recuerda?

la guardia civil se aleja

por un túnel de silencio

mientras las llamas te cercan.

Poema completo: http://www.spunk.org/texts/poetry/lorca/sp001561.html

Edgar Allan Poe – Soda Stéreo

La banda liderada por Cerati, Soda Stereo, compuso una canción llamada “Corazón delator”. Este tema, incluido en el disco Doble vida, está inspirado en el cuento de Edgar Allan Poe “El corazón delator”, una obra sobre la paranoia y el deterioro mental que esta puede causar.

La composición de esta canción es bastante más arriesgada que la anterior, ya que no toma fragmentos del cuento, pero hace explícitas referencias a él, no sólo con su título, sino con la trama que recrea una auto-traición, pero esta vez, desde los ojos de un amante que ve una liberación y una condena en su declaración de amor. Esta canción se convirtió en un homenaje explícito de uno de los relatos más conocidos y perturbadores de Poe.

Corazón delator

“Corazón Delator”, por Soda Stereo

Un señuelo

Hay algo oculto en cada sensación

Ella parece sospechar, parece descubrir

En mi debilidad

Los vestigios de una hoguera

Oh, mi corazón se vuelve delator

Traicionándome.

Por descuido, fui victima de todo alguna vez

Ella lo puede percibir, ya nada puede impedir

En mi fragilidad, es el curso de las cosas

Oh, mi corazón se vuelve delator

Se abren mis esposas.

Un suave látigo, una premonición

Dibujan llagas en las manos

Un dulce pálpito, la clave intima

Se van cayendo de mis labios.

Un señuelo

Hay algo oculto en cada sensación

Ella parece sospechar, parece descubrir

En mi , que aquel amor

Es como un océano de fuego

Oh mi corazón se vuelve delator

La fiebre volverá, de nuevo.

Un suave látigo, una premonición

Dibujan llagas en las manos

Un dulce pálpito, la clave íntima

Se van cayendo de mis labios.

Como un mantra

De mis labios

De mis labios.

Cuento de Poe: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/el_corazon_delator.htm

Nabokov – The Police

The Police fue una de las bandas más populares a nivel mundial en la década de los 80. Entre sus variados hits, la banda lanzó el tema Don’t Stand So Close To Me” contenido en el disco Zenyattà Mondatta que estaba inspirado en la novela Lolita de Vladimir Nabokov.

Como es sabido, la novela más famosa de Nabokov trata sobre la obsesión sexual de un hombre por su hijastra de 12 años y toca temas como la perversión psicopatológica y los problemas de una sociedad indiferente y superficial. La canción creada por The Police narra la aventura amorosa de un docente con su alumna y hace referencia explícita a la novela con la cita “Just like the old man in that book by Nabokov” (Al igual que el viejo del libro de Nabokov).

Lolita Vladimir Nabokov

“Don’t Stand So Close To Me”, The Police

Young teacher, the subject

Of schoolgirl fantasy

She wants him so badly

Knows what she wants to be

Inside her there’s longing

This girl’s an open page

Book marking – she’s so close now

This girl is half his age

Don’t stand, don’t stand so

Don’t stand so close to me

 

Don’t stand, don’t stand so

Don’t stand so close to me

Her friends are so jealous

You know how bad girls get

Sometimes it’s not so easy

To be the teacher’s pet

Temptation, frustration

So bad it makes him cry

Wet bus stop, she’s waiting

His car is warm and dry

 

Don’t stand, don’t stand so

Don’t stand so close to me

 

Don’t stand, don’t stand so

Don’t stand so close to me

 

Loose talk in the classroom

To hurt they try and try

Strong words in the staffroom

The accusations fly

It’s no use, he sees her

He starts to shake and cough

Just like the old man in

That book by Nabakov

 

Don’t stand, don’t stand so

Don’t stand so close to me.

 

George Orwell – Pink Floyd

Al parecer, a Pink Floyd  le quedaba chico hacer solo un tema de una obra literaria y decidieron hacer un disco entero. En 1977 se lanzó el álbum Animals, que está basado en la fábula política de George Orwell Rebelión en la Granja. En la novela, un grupo de animales de una granja deciden liberarse de las cadenas de los humanos y expulsan a estos del lugar, formando su propio sistema de gobierno que con el tiempo, termina transformándose en una brutal tiranía.

Los animales representan distintas castas de la sociedad: los cerdos son los gobernantes, los perros, la ley y las ovejas, los trabajadores explotados. Pink Floyd tomó estos símbolos y los transformó en un disco con canciones de hasta 17 minutos. A diferencia de la obra literaria, la historia narrada en el álbum musical es una crítica directa al capitalismo, y al final de la historia, las ovejas se rebelan en contra de sus opresores.

animal-farm

«Sheep», Pink Floyd

Harmlessly passing your time in the grassland away

Only dimly aware of a certain unease in the air

You better watch out

There may be dogs about

I’ve looked over Jordan and I have seen

Things are not what they seem.

 

What do you get for pretending the danger’s not real

Meek and obedient you follow the leader

Down well trodden corridors into the valley of steel

What a surprise!

A look of terminal shock in your eyes

Now things are really what they seem

No, this is no bad dream.

 

The Lord is my shepherd, I shall not want

He makes me down to lie

Through pastures green he leadeth me the silent waters by

With bright knives he releaseth my soul

He maketh me to hang on hooks in high places

He converteth me to lamb cutlets

For lo, he hath great power and great hunger

When cometh the day we lowly ones

Through quiet reflection and great dedication

Master the art of karate

Lo, we shall rise up

And then we’ll make the bugger’s eyes water.

 

Bleating and babbling we fell on his neck with a scream

Wave upon wave of demented avengers

March cheerfully out of obscurity into the dream.

 

Have you heard the news?

The dogs are dead!

You better stay home

And do as you’re told

Get out of the road if you want to grow old.

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