Compre hoy y pague en comodísimas cuotas de por vida

¿De verdad necesitamos todo lo que compramos?, ¿somos conscientes de todo lo material que tenemos?, ¿sabemos lo que hay detrás de todo los productos que compramos? Varias de estas interrogantes son las que nos deberíamos hacer antes de salir de nuestros hogares y dirigirnos al shopping o a cualquier centro comercial. Pero seguramente a varios de ustedes, como a mí, estas preguntas no se les cruzan por la cabeza. En realidad no se me cruzaron hasta que, viendo un documental reflexioné sobre lo banal que es el mundo que habitamos.

Vivimos en una sociedad consumista a la que no le importa el valor de las personas, sino el valor material que estas tienen. La vorágine con la que todo pasa no nos permite entender ni captar lo que sucede. Estamos frente a un mundo en constante cambio, donde todo es desechable y efímero.

El sociólogo polaco, Zygmunt Bauman, señala en su libro Vida de Consumo, que el responsable del deterioro masivo de la sociedad es el consumismo. Pero ¿qué es el consumismo? Básicamente es el deseo de comprar productos que son innecesarios. Productos que satisfacen nuestro ego de manera volátil, intentando llenar un vacío que generalmente es tapado con otro producto innecesario, formando así la identidad del sujeto según sus hábitos de consumo.

Foto 1Este consumo excesivo provoca que el ser humano se convierta en una mercancía más. Para Bauman:

Las personas están empujadas u obligadas a promocionar un producto deseable y atractivo, y por lo tanto hacen todo lo que pueden, empleando todas las armas que encuentran a su alcance, para acrecentar el valor de mercado de lo que tienen para vender. Y el producto que están dispuestos a promocionar y poner en venta en el mercado no es otra cosa que ellos mismos. Ellos son, simultáneamente, los promotores del producto y el producto que promueven. Son, al mismo tiempo, encargado de marketing y mercadería, vendedor ambulante y artículo en venta.

 

Somos habitantes del mismo espacio social llamado “mercado” sin importar nuestras características, valores o aptitudes. Pasamos de ser seres, a ser cosas u objetos que otros desean comprar, construyendo así nuevas relaciones humanas que conocemos como “sociedad de consumidores”. Y la característica más importante que se reconoce en estas nuevas sociedades es la capacidad de transformación de los consumidores en productos consumibles. Un ejemplo de esto puede ser la moda de los televisores Led o “plasmas”, que reflotan con más ímpetu en cada mundial o evento deportivo importante; años atrás en nuestro país podíamos ver todos los partidos con la misma calidad de televisores, pero hoy en día, y como es moda, la necesidad de comprar un televisor de alta definición es prioridad, porque consideramos que no se verá tan bien el partido. ¡Y si el vecino se compra uno de 32´ yo me tengo que comprar uno de 42´!

En estas nuevas sociedades predomina el egoísmo, ya no se piensa en el otro y en cómo las propias acciones pueden influir en el relacionamiento con los demás. Cada día se quiere tener más para poder aparentar más. La filosofía de «vivir el ahora» y gastar lo que tenemos (en cosas que no necesitamos) genera esa sensación de creer ser dueños de todo, de tener control sobre nuestras vidas y los demás.

Algo similar sucede en nuestro país con el evento de las vacaciones. No se piensa que es un momento para descansar o para pasar en familia,Foto 2 sino que se vacaciona para demostrar que se puede vacacionar y se eligen los destinos según el país que este de moda. Las agencias de viajes no nos ven como sujetos vacacionando, sino como productos promocionando un destino turístico. Quizás si lo pensáramos bien nunca nos iríamos de vacaciones a determinados destinos, pero lo hacemos para demostrar a los demás que podemos pagarlo, aunque más tarde la deuda se acrecente en el banco.

En este tipo de comportamientos pecamos todos. Aunque pensemos que no somos consumistas o intentemos mantenernos al margen de comprar los últimos productos de nuestras marcas preferidas, el constante bombardeo de la publicidad provoca en el sujeto ansiedad y necesidad de querer siempre tener más y así, nunca estar conforme con lo que posee.

Las nuevas generaciones están condicionadas a este tipo de pensamiento: un niño ya no juega con autitos, sino que tiene un Play Station para jugar carreras o un cuatriciclo para competir con sus amigos. Antes de llegar a tener 10 años por lo menos tuvo tres celulares. Finalmente, cuando llega a edad adulta, cree que son necesarios estos productos y su consumo masivo, porque esta idea le fue inculcada toda la vida.

 La tarea de los consumidores, por lo tanto, y el principal motivo que los mueve a dedicarse a la interminable actividad de consumir, es el sueño de convertirse en un producto admirado, deseado y codiciado, un producto muy comentado… ()…transformar su vida en un producto deseable y deseado.

Queremos llenar los vacíos internos con cosas, objetos que pensamos que nos van a hacer mejores personas, padres o amigos, pero en realidad disfrazamos nuestras inseguridades y miedos detrás de cada nueva adquisición.

“Compro, luego existo…como sujeto”.

Las nuevas sociedades de consumo tienen el poder de hasta limitar la vida útil de los objetos: los teléfonos celulares no suelen durar más de un año antes de que comiencen a fallar, y si resisten más de ese periodo son considerados “viejos” porque los últimos modelos resisten actualizaciones que esos no. Estas sociedades también limitan nuestra movilidad, ya que debido a la tecnología  podemos realizar compras desde nuestro cómodo sillón y el dinero para el pago es debitado directamente de nuestra cuenta bancaria. Nos traen los productos a casa, y si no nos gustan, los vienen a retirar a nuestro hogar.

Esta globalización consumista nos tiene y nos quiere vigilados y controlados. Aprovechan la velocidad con la que se mueve nuestra vida para vendernos digeridas las noticias que consumimos en los portales web que accedemos con nuestros nuevos smart phones. La mayoría de nosotros ni siquiera se molesta en investigar y consultar a través de varias fuentes para saber realmente que pasa a nuestro alrededor, sino que aceptamos las cosas tal cual no las dicen.

Nos quieren apurados, distraídos. Nos dan todo procesado para que no hagamos preguntas; solo nos queda asentir, comprar y seguir consumiendo.

4 Comments
  1. Muy interesante esta información del consumismo, y efectivamente todos caemos en este sistema, ya que nos ofrecen productos fantásticos, milagrosos, de moda y uno cree que nos son indispensables, cuanto en realidad es algo subjetivo.

    • Gracias Domingo por tu comentario. Si lamentablemente todos caemos de una u otra forma bajo las redes del consumismo. Lo importante es darnos cuenta a tiempo que es realmente lo que necesitamos y que no.

      saludos

  2. Cierto en la actualidad el que no tienen tecnología esta desfasado, se vive acorde a las tendencias de la mercadotecnia.

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