¿La lengua popular?

La problemática que expone el Río de la Plata sobre la lengua en el siglo XIX y XX se podría resumir como el enfrentamiento de dos posiciones lingüísticas en el proceso de estandarización del español: la monocéntrica contra la policéntrica, en relación con el poder respecto a la implementación de una lengua estándar.

Los procesos de estandarización tienen centros de irradiación de las normas lingüísticas. Así, el monocentrismo lingüístico tiene un solo punto de referencia político y social de mucha relevancia, en este contexto, la normativa del español peninsular. Por su parte, el policentrismo lingüístico tiene varios centros de referencia que se pueden dar de manera simultánea, por ejemplo, las fronteras, las migraciones y el contacto de lenguas, como pasó con el portugués, el inglés y el español.

En el caso de la lengua española en el Río de la Plata, se da un proceso de estandarización policéntrico que daría como resultado un abandono de la tendencia monocéntrica. Esta dicotomía pone en juego el hispanismo y el nacionalismo como correlatos de los procesos de estandarización. El hispanismo está a favor de las tradiciones discursivas de España y en contra de las tradiciones locales, como negación de las tendencias americanas. Por lo tanto, lo criollo, lo indígena y la inmigración europea, se someten a la lengua culta, nacional de España. El poder político de las élites hispánicas, con un alto grado de conservadurismo, reacciona a favor de un patriotismo que defienda a la nación. Esta postura da cuenta de un cierto ideal romántico donde la lengua se vincula a la unión nacional.

Al mismo tiempo, las tendencias nacionalistas, que no están muy lejos de un ideal romántico de unidad nacional, en el sentido de que en el independentismo lingüístico esta la idea de una lengua local que se distingue de la fuente. Se reivindican los rasgos propios que se hacen nacionales, en un intento de identificación del pueblo con la lengua, como por ejemplo el voseo rioplatense. Se propone que hay algo esencial en la variedad del español rioplatense, que es diferente a una explicación del mundo cerrada como lo propone la tendencia hispanista.

A modo de conclusión, plantear que ambas tendencias están formadas en la intelectualidad europea, y reivindicaban la unidad nacional de una sola lengua para mantener una elite de poder.  No obstante, estas dos tendencias no son muy distintas, es decir, no se logran las unanimidades, sino que pueden coexistir varias ideas de lenguas, pero que ella misma cambia poco. Asimismo, se puede plantear una tercera tendencia que estaría dada por un equilibrio policéntrico, una unidad del español dentro de las grandes variedades. Un español con rasgos propios de cada país.

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