Exposición Ignacio Iturria: Pintar es soñar

Soy puro ojo

“Hombre, Pintor y Uruguayo”, es así como se define el artista Ignacio Iturria. Nació en Montevideo en 1949, hijo de padre vasco y madre uruguaya.Casado y padre de cuatro hijos.

“Pintar es Soñar”, es una exposición antológica que tuvo lugar el 9 de julio al 6 de setiembre en el el Museo Nacional de Artes Visuales en Montevideo. Esta muestra, “ la uña del meñique”, según indica el artista, recopila, desde el criterio de su Curador, 106obras de los últimos treinta años de la trayectoria del pintor. Según se estima, la misma fue visitada por unas 20.000 personas.

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El concepto-metáfora que da nombre a la exposición, nos habla de un pintor que “sueña despierto”, en un mundo sin límites que lo traslada hacia la imaginación y el deseo. El artista asegura vivir en ese estado, transitando de la consciencia al subconsciente y luego al inconsciente. Es un tránsito permanente, que recorre mientras pinta. La metáfora, estilo recurrente en sus obras, constituye la columna vertebral y articula la exposición en cuatro secciones las cuales no responden a un orden cronológico, sino a la organización que José Jiménez, su curador, supo imprimirle:

Las enseñanzas del juego;

Las redes del mundo;
Brazos al cielo;
La luz de los sueños.

Visitar el Museo Nacional de Artes Visuales y encontrarse con un elefante devenido en sillón, es un hecho que puede resultar imaginario. No obstante, este efecto de trance, ilustra lo que gran parte de los visitantes logramos sentir en la muestra de arte. La figura del elefante que se encuentra presente en muchas de sus obras, despierta curiosidad en los espectadores. Iturria confiesa que este animal le causó impresión desde pequeño, por ende tiene un profeso propósito en la muestra, donde el artista busca darle significado y transformarlo.

El visitante también puede descubrir en las obras otras figuras recurrentes, como es el caso de los edificios, las jirafas, los tigres o los espejos. Para el pintor los espejos tienen la finalidad de reflejarnos, pero “desde el interior.” Muestra de ello lo constituye la obra Ventana, tríptico de espejos pintados en marrón, cuya finalidad es poder apreciarnos en su obra, pero de forma interrumpida, fragmentada, que no permite mostrarnos de cuerpo entero, sino en una situación extraña, llena de manchas y color.

En la parte superior del museo descubrimos, entre otros, una mesa llena de portarretratos/espejos, la cual se complementa, de forma muy curiosa, con un cuadro que se encuentra en el techo, sobre esta mesa. La obra se denomina Desde el Cielo. La luz que ilumina a la pintura sale desde la mesa, efecto que a través de la metáfora, una vez más, hace alusión a la luz interior que todos y cada uno de nosotros tenemos dentro según la visión del artista, aún cuando “afuera pueda estar muy oscuro”.

IMG_Iturria 4El visitante se enfrenta además con muchas figuras humanas, “pinturitis”, tal como las denomina Iturria, hijos de los pomitos de acrílicos, que datan de épocas pasadas del artista. Estas representaciones humanas, en su gran mayoría, están pintadas con los brazos en alto. Con los brazos al cielo es una las obras que podemos referenciar, donde encontramos a tales personas. Nuevamente la metáfora presente allí, que recuerda los viajes del pintor en su niñez y particularmente la figura de su padre en el
aeropuerto, esperándolo con los brazos en alto. Es genuino aclarar que su padre, “el viejo”, cobra vida en muchas de sus pinturas. sostenido por las figuras retóricas antes mencionadas.
Todos los personajes presentes en esta muestra miran hacia adelante. La frontalidad pictórica y de los personajes significa, según manifiesta en una entrevista, que estos también miran al espectador, siendo “espías y voyer” de nosotros. Los “muñequitos” representan soldaditos de plomo que le permiten jugar de la misma manera, sin tener que hablar del hombre. También aparece el mismísimo Joaquín Torres García. En una de las pinturas se encuentra “colgado”, lo cual deja traslucir el humor y la ironía que también definen al autor.
Dentro de la comunidad de artistas, es muy conocida la rigurosidad que definió a Torres García como docente, influencia tal que todos sus discípulos pintaron en su misma línea, según transmiten los entendidos. Es por ello que Iturria convoca a las figuras geométricas de aquél en muchas de sus pinturas, pero en una actitud desafiante. El humor y la ironía también se encuentran en los títulos que nominan sus obras, el artista reconoce que es parte de su educación y la visión que tiene del mundo, aún cuando confirma que el centro de su mundo es la ternura.

Recurrente es también la paleta de color utilizada por el artista para esta muestra. Confiesa que de forma inconsciente, toma los marrones y los colores tierras que no son otra cosa que el mero reflejo de los colores de nuestro de Río de la Plata, el material con el que construimos nuestras casas o el asfalto que tiñen nuestras calles.

La excepción de los marrones lo constituye La habitación interior un espacio en el que el artista crea dentro del museo, donde predomina el negro y el blanco. La misma fue pintada in situ, usando para ello un óleo muy cremoso que juega de igual forma con las demás texturas.

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