Lecturas de verano (III) – “Para una tumba sin nombre”, de Juan Carlos Onetti

Contar el cuento

Como Onetti le dijo en una entrevista a María Esther Gilio: “te vuelvo a repetir, bajo palabra de honor, que jamás leí a Onetti”. Tampoco había leído a uno de los mayores escritores uruguayos de toda la historia, hasta que por cuestiones misteriosas y curiosas decidí leer el único libro que hay en mi casa de él. Atraído por el personaje melancólico, hosco y urbano que tanto había escuchado decir a los “notables”, me encontré con una novela iniciática para futuros escritores, la cual describía claramente el proceso de invención, investigación y ejuan-carlos-onetti-para-una-tumba-sin-nombrexperimentación de la escritura.

Onetti dividió su vida entre su ciudad natal, Montevideo, Buenos Aires y sus últimos años en Madrid. Fue periodista, secretario de redacción del semanario Marcha y ganador del Cervantes en 1980, máximo premio de la lengua española.

En Para una tumba sin nombre (originalmente se llamó Una tumba sin nombre) su sexta novela escrita en 1959, el autor escribe una historia armada en base a los cuentos de una serie de personajes que se encuentran en la mitológica Santa María.

Al decir de Hugo Fontana, en esta obra se encuentra el mecanismo por excelencia de la literatura de Onetti: el relato dentro del relato, ya en el ritual de la narración oral, ya en forma epistolar o como mero recuerdo. La literatura es siempre una labor de sanación, de resguardo y de fuga de lo ya perdido o de lo apunto de perderse.

La novela comienza con la reconstrucción del entierro de la desafortunada Rita, de quien nada se sabía. De esta extraña situación, el médico del pueblo empieza a descubrir las pasiones de los jóvenes protagonistas. Jorge Malabia y Tito surgen como las principales fuentes de información para lograr tan difícil tarea, la de proponerse el desafío de escribir la historia de alguien que parecía irreal.

Para los que no conozcan la obra de Onetti, Para una tumba sin nombre es una novela de fácil y entretenida lectura; y para los seguidores del escritor es una oportunidad más de seguir descubriendo la mítica Santa María y ahondar en la personalidad de sus personajes.

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